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Hablar de la gorra de los New York Yankees es hablar de un fenómeno que devoró a su propio creador. Lo dijo Jay-Z mejor que nadie en Empire State of Mind: "I made the Yankee hat more famous than a Yankee can".

La emblemática "NY" dejó de pertenecer solo al béisbol para convertirse en un símbolo identitario que miles visten en el mundo sin haber visto jamás una sola entrada en el Bronx. Y aunque los puristas del deporte se retuercen al ver a la gente vistiendo los colores de un equipo sin saberse el roster de memoria, hay que tener la madurez cultural para entender que los Diablos Rojos del México están logrando exactamente lo mismo en la CDMX.

diablos rojos cdmx

 

 

El gol que el fútbol mexicano nunca supo anotar

Y ojo, porque entender este fenómeno en México exige poner las cosas en perspectiva sobre nuestra propia cultura deportiva. Cualquier lógica nos diría que un movimiento así tendría que haber nacido del fútbol, siendo por lejos el deporte rey del país.

Sin embargo, el béisbol logró en la capital algo que la Liga MX jamás ha podido acariciar. Porque sí, en las calles la gente viste las camisetas de sus clubes todos los días, pero, a pesar de esto, el fútbol mexicano jamás supo posicionar a sus instituciones como verdaderos íconos del streetwear.

New era x diablos rojos cdmx

Ni siquiera cuando la ola global del blokecore puso los jerseys en la cima de la moda urbana, los clubes supieron asomarse a la conversación; prefirieron seguir vendiendo licencias genéricas y diseños saturados de patrocinadores en lugar de querer participar.

 

Traducir el código de la calle

Mientras el fútbol durmió en sus laureles, la franquicia escarlata hizo un trabajo fino y calculador para traducir su identidad a la moda urbana.

La "M" entrelazada pasó de ser un escudo deportivo a convertirse en la insignia de la capital porque entendieron que, para dominar la calle, hay que asociarse con quienes dictan la narrativa.

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Basta ver cómo se mezclaron con Born x Raised, la firma angelina que llevó la vibra chicana y la tipografía gótica al hype global, o cómo conectaron con el arte contemporáneo y el tatuaje local de la mano de Rodrigo Roji y S.A.D. Project.

Le quitaron lo acartonado al deporte tradicional e inyectaron la frescura del diseño de culto para crear piezas que la gente quiere coleccionar, no solo vestir.

 

Más allá del diamante (y la paradoja del mito)

Hoy, caminar por las calles de la CDMX y ver la gorra de los Diablos no representa únicamente un juego de pelota en el Estadio Alfredo Harp Helú; significa pertenencia e identidad chilanga.

Al igual que cuando Spike Lee le pidió a New Era en 1996 aquella mítica gorra roja de los Yankees, rompiendo la tradición del azul marino, Diablos entendió que la moda de calle no pide permiso a la historia deportiva: la reinterpreta.

Le guste o no a los románticos del béisbol, los Diablos demostraron que, mientras otros venden uniformes de juego, ellos construyeron una marca que trascendió al deporte para adueñarse de la ciudad.

Lo curioso del caso es que, deportivamente, el paralelo tiene su trampa: mientras los Yankees llevan ya un buen rato sin poder levantar un título y viviendo del peso de su historia, los Diablos están viviendo una época dorada en el diamante, compitiendo arriba y armando un trabuco de equipo.

Solo queda esperar que esta buena racha continúe y que esta nueva versión del México no termine devorada por su propio producto; que la gorra no pese más que la franela y que la calle siga celebrando a un equipo que está tan vivo en las calles como en la pizarra.

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