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Un bache pasajero no es la consecuencia de años apostando por una fórmula que funcionó hace años: exprimir el archivo de siluetas retro, mantener una oferta predecible y, cada vez que el interés comienza a decaer, presionar el botón de emergencia: Travis Scott.

travis scott / cactus jack. imágenes de la web

Lo que en su momento fue una jugada maestra de marketing, hoy se siente como una muleta. La "Travis-dependencia" ya no demuestra el dominio cultural de Nike; es el síntoma más claro de una marca que se quedó sin ideas frescas para liderar la conversación.

 

Lo que dicen los análisis del mercado

No hace falta ser un analista de Wall Street para notar el desgaste, pero los datos de la industria ayudan a entender el contexto. Reportes de firmas de análisis financiero y medios especializados han señalado cómo la compañía ha enfrentado caídas en sus ingresos directos y proyecciones a la baja en los últimos trimestres.

Diversos expertos en retail apuntan a que la sobreexplotación de las mismas siluetas y la falta de dirección le han restado terreno frente a marcas más ágiles. En medio de este escenario, apoyarse de forma casi exclusiva en la figura de Cactus Jack para mantener el hype se siente más como una maniobra para maquillar el momento que como un plan a largo plazo.

nike x travis scott. Imágenes de la web

Y aquí entra el punto clave: la pérdida de romance entre el consumidor y el Swoosh es tal que, en su momento, se habló fuertemente sobre una posible salida de Travis hacia Adidas.

La realidad es que, se vaya con la competencia o se quede, lo mejor que le podría pasar a Nike es que la alianza termine.

No por restar valor al impacto comercial de Travis, que ha sido masivo, sino porque mientras siga siendo la muleta principal, Nike no tendrá la presión real de salir a buscar nuevas voces. La marca necesita soltar esa zona de confort e invitar a creativos con visiones distintas, capaces de llevar la narrativa hacia lugares frescos y no a la misma fórmula del Swoosh invertido.

 

La fijación con Jordan y los aciertos que deben replicar

Existe una evidente desconexión entre lo que se diseña en las oficinas y lo que está pasando en las calles. Mientras el mercado abraza los tech runners y la estética de montaña, donde la competencia ha sabido posicionarse muy bien, Nike se aferra al Jumpman y parece olvidarse del peso de su propio archivo.

Salvo contadas excepciones, como las colaboraciones sobre el Air Max 95, casi no han tocado su catálogo de running clásico de los 90 y 2000 para proyectos de nivel.

Sin embargo, hay pruebas de que sí saben hacer las cosas bien cuando se lo proponen. Nike ACG es el mejor ejemplo. Tras estar un par de años con una presencia discreta, su reciente regreso y los nuevos lanzamientos han sido un acierto total.

Demostró que cuando la marca voltea a ver su línea técnica de exteriores, le mete buena calidad y la conecta con la tendencia actual del gorpcore, la gente responde de inmediato. ACG probó que no necesitan depender de un artista para que un producto tenga identidad propia y sea buscado.

 

La necesidad de un cambio de rumbo

El valor de Nike nunca radicó únicamente en vender nostalgia; su verdadero prestigio se construyó al definir cómo se vería el futuro.

travis scott. Imágenes de la web

El riesgo de aferrarse a una sola figura o a un puñado de siluetas históricas es que la cultura termina por avanzar sin ti. La cultura del calzado actual no exige la ausencia de colaboradores, sino la presencia de ideas; requiere conceptos que desafíen la estética establecida y que le devuelvan a la marca esa capacidad de sorprender.

Para volver a liderar la conversación global, Nike necesita diversificar sus siluetas, arriesgar con nuevas alianzas y entender que la relevancia duradera se construye con innovación constante. Es momento de soltar las soluciones fáciles y recordar su propósito original:

crear el futuro, no solo revender el pasado.

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